Enfrentarse al espejo tras el parto

enfrentarse al espejo tras el parto

El otro día decidí mirarme de frente desnuda en el espejo. Demasiadas veces intento pasar rápida frente al espejo. Me miro de reojo o sencillamente no me miro. Porque no me reconozco en esa imagen. Aún espero que un día el espejo me devuelva la chica que era, pero no, y debo aceptar que esta soy yo ahora.

Con  el embarazo tu cuerpo cambia. Así, de claro.

Llevar un niño en la barriga, dar a luz y amamantar son tres hechos mágicos que nuestro cuerpo realiza de manera casi milagrosa pero que dejan su huella. Por mucho que volvamos a nuestro peso o que nos ejercitemos desde los primeros meses mostraremos los cambios que suponen un embarazo y parto.

Soy delgada por naturaleza y tras mis dos partos he conseguido adelgazar hasta mi peso ideal en muy poco tiempo pero eso no quita que las huellas de mis hijos estén ahí. Las caderas se ensanchan para poder ceder el paso en el parto. Los pechos se caen tras los cambios de volumen durante el amamantamiento. Y la barriga pierde turgencia al haber estado expuesta a las fuerzas de dejar espacio a un bebé. Esto es así, seas como seas y hagas lo que hagas.

No estoy abogando por dejarse ir y no hacer ejercicio o intentar recuperar el peso. Es importante hacer ejercicio (sobretodo ejercicios de suelo pélvico, ya os lo comentaba aquí) y para estar sanas nada mejor que comer bien y controlar el peso. Pero demasiadas veces los modelos que se nos inculcan son madres esculturales que se muestran tan estupendas como antes en apenas dos meses. Y debemos ser realistas porque si las aspiraciones que tenemos son esas podemos frustrarnos y deprimirnos sin razón.

Yo no soy Pilar Rubio. Su segundo hijo nació más o menos como el mío y tenemos la misma edad pero aunque ella haya hecho un libro sobre como volver a la forma tras los embarazos (con la mejor de las intenciones que no me estoy metiendo con una chica que me parece preciosa y muy simpática) yo no puedo intentar estar a su altura (tampoco lo estaba antes, no nos vamos a engañar).

Tras el parto, nos enfrentamos a demasiados cambios vitales, mucho trabajo y poco sueño como para añadirle el estrés de intentar tener el cuerpo que teníamos.

Aunque a veces duela mirarse al espejo y no encontrar la imagen a las que estábamos acostumbradas. Debemos pensar que esos cambios que nos alejan de las jovencitas idealizadas por la publicidad, esos cambios, son los que nos permiten nuestro mejor logro, nuestros hijos.

Con esfuerzo y tiempo podemos ir sacando nuestra mejor imagen pero igual que nadie está a los 20 como a los 40, nadie se ve igual de bien tras un hijo. Es ley de vida.

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Acerca de happylittlethingblog

Treinta y tantos, comunicadora, mamá, beautyadicta y aficionada a la moda pero sobretodo optimista por naturaleza. Disfruto de los pequeños momentos y me gustaría compartirlos.
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4 respuestas a Enfrentarse al espejo tras el parto

  1. Rut Chicote dijo:

    Completamente de acuerdo contigo. Yo soy delgada y aunque he vuelto a mi peso. Mi cuerpo no es el mismo, pero orgullosa de él despues de dos embarazos.

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  2. Todos toditos los días, mantra delante del espejo: Estoy estupenda, estupendísima. Y si tengo buena salud ¡Estoy más feliz que una perdiz! Bss. 😉

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