Cuando tu hijo es el malo

dibujo-nino-maloHace unos días leía el conmovedor relato de una madre sobre como había visto como su hijo sufría acoso escolar. Un relato sobre como el “bullying” puede esconderse detrás de muchas apariencias y como, a veces, los padres tampoco como muy conciliadores en este tipo de conflictos.

Nadie quiere que a su hijo le pase nada parecido. No queremos ver como agreden a nuestro hijo física o emocionalmente. Nos gustaría siempre protegerle frente cualquier tipo de dolor.

Pero, leyendo el post me surgió una duda:

¿qué pasa si mi hijo no es el acosado? ¿Cómo reaccionaría si mi hijo es quién da los golpes?

Como personas nos es mucho más fácil empatizar con la víctima, salir en su defensa, proteger al desvalido. Pero, cuando debemos responder por el agresor la cosa se complica. Porque como padre sabes que tu hijo no es malo (creo firmemente que ningún niño es malo) y es difícil entender que alguien lo perciba así.

Supongo que cuando alguien te comenta que tu niño, el que te da los besos más tiernos del mundo, el que tiene una sonrisa que desarma ejércitos enteros, ha pegado, amenazado, o manipulado a otros es fácil quitarle importancia. Seguro que tu hijo no quería hacerlo a posta, seguro que los otros le instigaban, seguro que…

Y, como padres, debe ser muy fácil sentirse amenazado… “si yo no he hecho nada mal”… “si yo le educo en valores”… “si en casa le aportamos modelos positivos”… ¿Cómo va a ser mi hijo el que insulta? ¿el que pega? Serán cosas de niños. Será que jugaban y se descontroló un poco”

Hay mil razones para que un niño se comporte como no es debido pero como padres debemos responsabilizarnos cuando esto sucede. Haga lo que haga nuestro hijo debemos responsabilizarnos de ello, entenderlo, hablarlo con el niño e intentar reconducir las malas conductas.

Es fácil que sean cosas de niños, reacciones descontroladas y juegos de poder que van a más pero para que sea así y estas conductas no se vuelvan patológicas y den problemas (a otros niños o a los nuestros en un futuro no muy lejano) debemos reaccionar y ayudarlo. Debemos proteger a nuestro hijo frente al agresor que se agazapa en su flaqueza y no dejar que le controle como haríamos si fuera otro el agresor.

Los niños, son niños y pueden equivocarse y nuestra labor es ayudarles.

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Acerca de happylittlethingblog

Treinta y tantos, comunicadora, mamá, beautyadicta y aficionada a la moda pero sobretodo optimista por naturaleza. Disfruto de los pequeños momentos y me gustaría compartirlos.
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11 respuestas a Cuando tu hijo es el malo

  1. amordesmadre dijo:

    Justo ayer me encontré con un papá que me vió con mi bebé en brazos y me dijo: Enseña a tu hija a ser buena persona, a no hacer daño gratuito a nadie, eso es lo más importante de la educación.
    Y que razón tiene…

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  2. Me ha gustado un montón el post. Como madre coincido en la preocupación de que un día mi peque pudiese ser tanto la agredida como la agresora. Me dan escalofríos solo de pensarlo. Es un tema tan serio y tan difícil de gestionar por más que te esfuerces en dar una educación social y emocional de 10. ¡Saludos! 😉

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  3. Mamá Bamba dijo:

    Muy de acuerdo; yo también me he planteado cómo actuar si fuera mi hijo el acosador y, como bien dices, lo único que se me ocurre sería hablar con él, intentar que viera que la conducta no es correcta y reconducirla…

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  4. Bravo, bravo, bravo!!! Es difícil ser crítico con tu hijo y sin además mezclar sentimientos de culpa por “mala educación”. Yo también creo que hay que escuchar, comprender, no juzgar, acompañar. Ahora bien, hasta cierto grado y según la edad. Según qué tipo de acoso o acción, no se puede tolerar y las consecuencias han de ser tan graves como el hecho, no podemos ser blandos ni justificar según qué. Creo que algunos padres hoy día son demasiado blandos con sus propios hijos y es fácil escudarse en un “en casa no es así” o un “ya cambiará”. No, el gomprtamoento grupal puede influir mucho, el miedo al rechazo, la búsqueda de aceptación, incluso el miedo de “que no me pase a mí”, así que sí, mi hijo puede ser diferente en casa y el el colegio… Empatía y más empatía es lo que nos hace falta inculcar. Espero de veras no ver a mis hijos implicados en actos de acoso y violencia, pero si sucediera, habría que. Añorar bien cómo actuar y educar en consecuencia.

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  5. Paloma dijo:

    Muy buena entrada! Qué difícil debe ser estar en cualquiera de los dos lados como padres y como niños. Creo que la comunicacion, como bien dices, con nuestros hijos es fundamental y ademas es algo que debemos trabajar desde muy pequeños. Un post que hace reflexionar, gracias!

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