Dormir está sobrevalorado

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La noche es oscura y quieta. La noche te abraza sin fin en un arrullo silencioso. Estás sola, sólo tu y la noche. Esa noche cálida, cercana, de aliento denso en la nuca y murmullos amortiguados. A lo lejos unas campanadas marcan las horas. Los cuerpos dormidos de los seres queridos a tu lado, desenredando sueños.

De pequeña me daba miedo la noche. En general era bastante miedosa y la oscuridad y el silencio no mejoraban las cosas. Temía cualquier despertar a medianoche donde un crujido era un mal acechante y las sombras eran realidades paralelas intentando introducirse en mi mundo.

Después de dos años de dormir a trompicones mi relación con la nocturnidad ha cambiado mucho. Aunque siempre he necesitado dormir muchas horas ahora cualquier cosa puede provocar que me desvele en medio de la noche. Yo, la noche y una hilera inmensa de pensamientos. Como cuando era adolescente y perdía las tardes de verano tendida en la cama.

A veces son pensamientos juguetones sobre como podría encajar un altillo en los techos altos, prácticos sobre las listas de tareas por hacer o terrores soterrados a que algo pueda ir mal. Pero la noche y su silencio me atraen, me susurran posibilidades a la oreja y me invitan a dejarme llevar por mi mente y explorar todo lo que en el día a día no me da tiempo suficiente.

Me he convertido en la insomne perfecta. Deseando esos desvelos que me exponen a mis pensamientos. Yo tumbada en la cama, la oscuridad ciñéndose contra los cuerpos, la vida amortiguada a lo lejos, las respiraciones calmadas asegurándome mi felicidad diaria. Las mañanas traen zumbidos en los oídos y los párpados se me agrietan como si fueran de cristal pero eso ya no es culpa de la noche.

Yo que siempre he sido muy dormilona, estoy entre el deseo de dormir más y la incapacidad de hacerlo. Yo que siempre he necesitado darle diez vueltas a las cosas sólo encuentro el espacio para hacerlo si me robo horas de sueño… Y todo por acompañar, empatizar y adaptarme a un pequeño de casi dos años de sueño ligero y sincopado. Es lo que tiene ser madre y si hay que dejar de dormir pues, oye, lo aprovecharemos!

P.S: post ideado a las tres de la mañana, así que si es algo disperso no me lo tengáis muy en cuenta.

Acerca de happylittlethingblog

Treinta y tantos, comunicadora, mamá, beautyadicta y aficionada a la moda pero sobretodo optimista por naturaleza. Disfruto de los pequeños momentos y me gustaría compartirlos.
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3 respuestas a Dormir está sobrevalorado

  1. cloem3 dijo:

    Me ha encantado ♡

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  2. Maternidad a Flor de Piel dijo:

    Me encanta 😍. Yo es que soy también muy fan de la noche y muy dormilona además, pero desde que soy madre los únicos momentos de relajarme, de pensar, de leer, de pegarme una ducha con un poco más de tiempo que el de los días, son en las noches que me permiten ser yo. Me permiten conocerme más y me permiten entrar en mi mundo. Me permiten no ser mamá por un momento. Adoro las noches aunque a veces me levanto modo cocodrilo, pero bueno, lo sobrellevamos.

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